
Llevo una temporada dedicando prácticamente todo mi tiempo ¿libre? a trabajar en un libro de texto. Una cosa muy moderna, por lo visto, el inglés como lengua internacional. Se acabó la hegemonía anglosajona desparramada en cada página. Y en un momento de ahogo, me agarro a la maroma que me cae más a mano y me encuentro... ¡a Peter & Molly!, aquellos chicos con los que empecé a leer (más que a hablar) inglés. Después de digerir la grata sorpresa de que las ilustraciones eran de Quentin Blake, ilustrador de los retorcidos pensamientos de tantas historias de Roald Dahl, ahora no sé si ataviarme con la mantilla para volver a mi ritual de ordenador. ¿Ha pasado TANTO tiempo?


