
He comprobado que, coincidiendo con el final de curso y quizá por la llegada de una nueva estación, muchos sentimos la necesidad imperiosa de darle un giro a nuestra vida. Sin embargo, estas ganas son inversamente proporcionales al coraje para hacer cambios realmente profundos y por eso con frecuencia se quedan en un gesto: un buen corte de pelo. Este es el lugar donde estos deseos se hacen realidad porque Paco se atreve con todo y generalmente nos deja satisfechas. A lo mejor deberíamos pedirle ayuda a él para cambiar de trabajo, de casa, de país...