

Puede que sean unas postales un poco horteras, pero a falta de más inspiración, servirán como muestra de mis vistas búlgaras.
Había que volver al "cole" despúés de las vacaciones de Navidad y, un año más, las plegarias de la comunidad educativa fueron escuchadas (alabado sea el Señor... o la Señora Esperanza Aguirre): una gran nevada volvió a caer sobre Madrid y las clases se suspendieron. En el día de regalo me fui a otear los tejados del Madrid de los Austrias desde la azotea de casa de mis padres, a la que subí mil veces a tender la ropa en mis años mozos. Esta serie se la dedico a los gatos.